Esquejes en plantas de cannabis

Cultivar cannabis, tanto en interior como exterior, es uno de los esfuerzos más gratificantes que hay. Ya sea que cultives cannabis para uso médico, para adultos o simplemente por diversión, confía en que te espera un momento increíble porque la planta de cannabis es una de las plantas más divertidas de cultivar en la Tierra.

Mientras que muchas otras plantas tardan mucho en mostrar signos de vida nueva, la planta de cannabis, cuando se cultiva correctamente, puede crecer muy rápidamente y mostrarnos cambios a diario. Además, si estás cultivando cannabis para el consumo, obviamente hay una recompensa fantástica en forma de flor de cannabis una vez que se completa la cosecha. Sin embargo, antes de llegar al punto de cosechar esa recompensa, se empieza desde el principio.

Comenzar a partir de una semilla de cannabis es una buena idea para quienes tienen experiencia en el cultivo de otras plantas a partir de semillas y/o tienen tiempo para que la semilla germine y crezca hasta el punto en que se pueda trasplantar. Para quienes quieren acelerar el proceso, usar un clon de cannabis es probablemente una mejor opción. También es un camino mucho mejor para asegurarse de que la planta sea hembra.

Clones de cannabis

Para aquellos que son nuevos en el cultivo de cannabis, un “clon” de cannabis es un corte genéticamente idéntico de las plantas madre.

El proceso consiste en cortar una pequeña rama de una planta de cannabis ya crecida, a menudo denominada “planta madre”, para que establezca su propio sistema de raíces y, por lo tanto, se convierta en una planta por si misma. Es importante que los cultivadores de cannabis principiantes conozcan el proceso detrás de la clonación de una planta de cannabis para que cuando obtengan un clon, sepan con lo que están trabajando.

Además, es una excelente manera de compartir la genética de una variedad en particular. Si encuentras una variedad que te encanta y no quedes dejar de cultivar, la clonación te va a permitir repetir esta cepa todas las veces que quieras. 

El proceso de clonación

El primer paso en el proceso de clonación de cannabis es elegir una planta madre sana. Hay que tener en cuenta que solo se pueden tomar clones de una planta madre que se encuentre en la etapa vegetativa o de vegetación, nunca en la etapa de floración.

El siguiente paso es encontrar una rama en la planta de cannabis que sea adecuada para la clonación. Específicamente, vamos a buscar una rama que tenga un nuevo crecimiento con al menos algunas ramas secundarias saliendo de ella.

No queremos una planta demasiado grande y establecida porque es probable que no se convierta en un clon enraizado. Tampoco queremos una rama chica, porque buscamos que el eventual clon enraizado sea lo suficientemente fuerte como para convertirse en una planta grande y saludable. Lo ideal es buscar un segmento de rama que tenga entre 20 y 25 centímetros de largo.

Los esquejes son super sensibles a las bacterias por eso hay que desinfectar muy bien los elemento cortantes. El corte del esqueje se puede hacer de dos maneras, corte recto o corte en 45º. En cuanto tengamos el esqueje, hay que ponerlo en un vaso con agua para evitar que entren burbujas de aire en el tallo. Si en la parte inferior del esqueje hay hojas grandes o en forma de abanico, lo mejor es córtalas, así le energía de la planta se concentra en las raíces.

Las hormonas de enraizamiento son nuestro gran aliado a la hora de hacer esquejes y son imprescindibles. Vienen en gel o en polvo y su aplicación es muy fácil: mojas un pincel en el producto y lo pasas por el tallo del esqueje. 

Vas a necesitar una bandeja para clones y cada una tiene sus propias instrucciones. Vamos a colocar el clon en el medio de cultivo de preferencia y colocarlo bajo luces de crecimiento de baja intensidad hasta que veamos una base de raíces sólida en 1-3 semanas.

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