Una planta bonsái es básicamente un árbol en miniatura, pero el nombre se debe a la técnica que logra que estos mini arbolitos tengan esa forma y tamaño.

1- Lo primero es pensar en la maceta que vamos a utilizar. Como la planta va a conservar un tamaño pequeño, necesitamos una maceta acorde. Vamos a hacer agujeros alrededor del perímetro de la maceta para pasar un hilo con el que después se van a atar las ramas para darle la forma elegida.

2- Ahora vamos con el transplante. Necesitamos un esqueje saludable y potente para producir la planta madre. Hay que colocar el esqueje en uno de los lados de la maceta en vez de en el medio, como hacemos con una planta regular. Esto nos va a ayudar a darle forma y orientar las ramas. Colocá un tutor de madera para ayudar al tallo principal. Con un hilo vamos a atar el tutor al tallo y a los orificios previamente hechos en la maceta.

3- El tercer paso es el entrenamiento de las ramas. Al igual que con el tallo, las vamos a direccionar con hilos para darle la forma elegida. Atá las ramas con mayor tensión si buscas un crecimiento horizontal, y con menos tensión para uno vertical. Hay que dejar espacio entre las ramas al atarlas para que puedan crecer con libertad.

4- La poda es necesaria para limitar el número de ramas y conservar la forma de bonsái. La poda es únicamente de las ramas secundarias. Queda en cada cultivador que forma le quiere dar.

Elegí variedades de baja estatura para ayudar a darle una mejor forma a tu cannabonsái.

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