La poda y la defoliación son técnicas que todos los jardineros utilizan para dar forma a sus plantas y mantenerlas limpias y ordenadas. Sin podar, las plantas pueden crecer demasiado y desprolijamente. Sin embargo, cuando se trata de cannabis, existen otras razones para considerar la poda y, en particular, la técnica conocida como defoliación. El cultivador que lo haga correctamente puede usar esta técnica para mejorar su cosecha.

La defoliación significa, literalmente, eliminar las hojas de la planta. Quitar las hojas en el lugar correcto nos permite que llegue más luz y aire a otras partes de la planta, incluidos los cogollos y el follaje inferior. Especialmente para los cultivadores con espacio limitado o que cultivan en indoor, vale la pena aprender a deshojar ya que te permite aprovechar al máximo un número mínimo de plantas.

De todas maneras, hay que tener cuidado, sobre todo si sos principiante. La defoliación de las plantas necesita de una planificación cuidadosa. También es fundamental proceder con precaución para evitar lastimar plantas.

Como cultivadores, tenemos diferentes técnicas de poda para elegir. Las denominadas de alto riesgo pueden lastimar fácilmente la planta y causar estrés como resultado. Estas técnicas de poda de «alto estrés» incluyen el fimming y el topping, por ejemplo e implican sacar las puntas de crecimiento o cortarlas por la mitad para fomentar la producción de más puntas de crecimiento nuevas.

La defoliación, en cambio, puede considerarse una técnica de poda de «bajo riesgo», pero para que la planta no se estrese ni lastime, hay que saber cuando parar.

¿Qué significa la defoliación?

En pocas palabras, la defoliación es la eliminación de hojas. Obviamente, este no es un proceso aleatorio, sino más bien una cuestión de elegir cuidadosa y deliberadamente las hojas correctas a podar. El objetivo es crear una planta más fuerte y saludable. La defoliación funciona para que la planta diriga su energía a las partes que más la necesitan. Idealmente, estas partes serian son los cogollos.

La muerte de las hojas es una parte perfectamente natural del ciclo de crecimiento del cannabis. Al eliminar las hojas que son propensas a caerse, evitamos que la planta gaste nutrientes y energía en partes y hojas que de todas maneras se iban a caer. La eliminación de estas hojas minimiza el esfuerzo que la planta tiene que hacer para crecer. Eso significa que queda más energía para mantener las hojas sanas y producir hojas nuevas. Por esto, la defoliación de las plantas puede aumentar el crecimiento y la producción de nuevas ramas, y así también, nuevos cogollos.

¿Cómo hacerlo?

– Empezar con las hojas de abanico grandes.
– No eliminar más del 10-15% del foliage total.
– Sacar las hojas que se ven poco saludables.
– Utilizar herramientas adecuadas, como tijera de podar.
– No arrancar las hojas a mano.
– Regar las plantas justo después de la defoliación.

Lo primero es cortar las hojas abanico más grandes, que son las que proyectan mucha sombra y evitan que la luz llegue a las partes inferiores o bajas de la planta. Seguido, se pueden cortar las hojas que crecen cerca del tallo principal, que también pueden tapar a los brotes de la luz. Y finalmente, puede cortar las hojas amarillas y viejas. El truco consiste en eliminar suficientes hojas para maximizar el beneficio de la planta, mayor disponibilidad de luz y mejor flujo de aire. Si se hace bien, las plantas van a tener más energía para invertir en el crecimiento de los cogollos, y como resultado colas más grandes y compactas.

Lo ideal es empezar después de la tercera semana de la fase vegetativa, y se puedes seguir deshojando hasta la segunda semana de la fase de floración.

Todo parecería ser positivo, pero: ¿es una buena idea defoliar las plantas de cannabis? Lo complicado de esta técnica es la falta de guías exactas para hacerlo porque depende más de un aspecto de observación e intuitivo. Si sos un cultivador principiante, tal vez lo mejor es tener algunos cultivos antes para conocer bien las plantas y observar como son hasta su completo desarrollo. Una vez que conozcas bien los ciclos, las fases, y como se comporta la planta en su totalidad podes experimentar casi sin riesgo alguno. Lo peligroso de esta técnica es pasarse con la cantidad de hojas, cortar algún tallo, lastimar o cortar la planta de alguna manera de la que no se pueda recuperar en su totalidad.

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