El aceite de cannabis es un tipo especial de concentrado de marihuana que se utiliza en su mayoría con fines medicinales. El aceite de cannabis es esencialmente THC o CBD puro que se puede consumir en dosis mucho más altas de lo que es posible al fumar, vaporizar o ingerir con comestibles.

El aceite de cannabis no es lo mismo que el aceite de CBD. Para lograr aceite de CBD puro la planta que se trabaje para conseguir la extracción deberá ser de CBD.

Hay muchas diferentes maneras de hacer aceite de cannabis. Esta es fácil de hacer y no necesitas muchas cosas.

Para hacer el aceite vamos a utilizar la proporción de una taza de marihuana por una taza de aceite, que puede ser de coco u oliva extra virgen. Lo ideal es que el aceite sea orgánico y que el cannabis este descarboxilado. La temperatura es muy importante ya que no tiene que pasar los 100°, esto se controla con un termómetro o usando el método de baño Maria.

El primer paso es picar la marihuana y ponerla en una placa para horno y cocinarlo en temperatura muy baja por 25/30 minutos. En baño María, calentá el aceite que elijas usar. Agregá la marihuana al aceite, revolvé y dejá infusionar a fuego bajo por 60 minutos. Es clave tener un termómetro para controlar que el aceite nunca llegue a los 100°. Pasado el tiempo, colar con paño o colador de tela a un recipiente tipo frasco de vidrio que este desinfectado y limpio. Ojo que el aceite va a estar caliente. El frasco tiene que guardarse en un cuarto oscuro o una alacena donde no le de la luz y lo ideal es ingerirlo una vez pasados los 6 meses de estacionamiento.

Para consumirlo, empezar con una dosis pequeña y se puede mezclar en un té o colocar una medida con gotero abajo de la lengua.

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