Guía Indoor: Temperatura y humedad

Cuando llega el verano, es común ver a todos con ropas más livianas, usando el aire acondicionado y, principalmente, transpirando. En invierno la cosa cambia, porque la gente se abriga, la calefacción está al máximo y se busca generar calor como sea posible. Esto ocurre también con las plantas de cannabis.

A las plantas les gusta una temperatura similar a la de los humanos. Y si buscas la manera de tener un ambiente ideal para vos, controlar la temperatura y la humedad en el interior cuando el calor o el frío externo es agobiante, ¿Por qué no hacerlo también con las plantas para que se desarrollen de mejor manera? 

Ahora que las temperaturas están bajando, a las plantitas hay que cuidarlas. De hecho, muchas variedades comienzan a crecer más lentamente si la temperatura llega a menos de 15 °C, es por eso que en esta oportunidad te diremos cómo podés controlarla así puedas tener la mejor producción de marihuana tanto en frío como en calor. 

Antes de continuar, es necesario saber que hay una relación estrecha entre la temperatura y humedad relativa, es decir, la relación entre la presión parcial de vapor del aire y la presión máxima a la misma temperatura. Parece un trabalenguas, pero básicamente se refiere a que mientras mayor es la humedad, nuestras plantas toleran mejor las temperaturas.

Es decir, el aire caliente retiene más vapor de agua que el frío, y es allí cuando comienza el juego con las estaciones del año, la humedad y temperatura, y la etapa en la que se encuentre tu cultivo. 

Valores óptimos de la humedad y temperatura según su etapa

1. Etapa del Plantón

Los plantones y los clones aman la humedad alta, de un 65-70% , ya que aún no han desarrollado la raíz. Una humedad alta permite que el agua se absorba a través de las hojas. Por eso deberás tener una temperatura de 20 – 25°C con las luces encendidas y de 4 – 5°C menos, con las luces apagadas.

2. Etapa vegetativa

Esta etapa es la de crecimiento y las plantas pueden soportar temperaturas más cálidas entre 20 y 30 ° C  (con las luces apagadas: 4-5°C menos). La humedad se puede reducir un 5% por semana (rango aceptable: 40-70%), porque la raíz absorbe más agua y la evaporación a través de las hojas enfría la planta. 

3. Etapa de floración

En la etapa de floración (cuando las plantas de cannabis comienzan a hacer brotes), es mejor mantener las temperaturas un poco más frescas, y reducirlas a un 5%, alrededor de 18-26 ° C. Esto se debe hacer generalmente para garantizar la mejor calidad de brote. La humedad debe reducirse a un 40-50%, puedes tenerla a un 55% pero ya a un 60% no sería recomendable. 

Métodos para aumentar o reducir la temperatura y humedad

Existen algunos métodos para poder tener el control de la humedad y la temperatura a niveles aceptables, incluso óptimos. Algunos son más sofisticados que otros, variando en su costo y efectividad.

Para reducir la humedad: posicioná el tubo de ventilación a mayor velocidad o actualiza el sistema (que el aire salga del armario de cultivo y de la habitación en que éste se encuentre); aumentá el suministro de aire fresco/frío; intentá regar las plantas justo después de que se enciendan las luces (algunos lo hacen con agua fría); usa un deshumidificador. 

Para aumentar la humedad: mantené la superficie de la tierra húmeda, no empapada; colocá recipientes con agua dentro del indoor; utilizá un humidificador con un depósito grande. Podés pulverizar las hojas con agua tibia.

Para reducir la temperatura: tené siempre las luces apagadas durante el día y encendidas durante la noche. Si cultivás con lámparas HPS, pensá en usar un tubo de enfriamiento, aunque se recomienda usar iluminación LEC o LED, que emiten menos calor. Si tenés iluminación HM/HPS podés sacar el balastro y mantenerlo al exterior del armario y así evitás una fuente de calor al interior del cultivo; utilizá un cooltube, es decir, un artefacto de enfriamiento que aísla a la ampolleta de las plantas. 

Para aumentar la temperatura: podés adquirir lámparas más grandes; el calefactor indoor te ayudará a regular la temperatura de tu indoor durante períodos del año de baja temperatura ambiental, sobre todo si cultivas con luces LED. Si tenés un cooltube o un coolbox conectado a un ducto con extractor, podés quitar el ducto así se aprovecha el calor que emite la ampolleta. No coloqués tu carpa directamente en el piso. 

Asimismo, se recomienda, cualquiera sea el método que se use, siempre llevar un control de la temperatura y humedad de tu cultivo. 

Variedades de cannabis para el invierno 

Si estás a punto de comenzar un cultivo nuevo, dejamos la siguiente recomendación de variedades de cannabis que soportan altas temperaturas y son más fáciles para cultivar en invierno:

1- La Critical Feminizada es una variedad de marihuana de crecimiento vigoroso y robusto.  Una planta resistente y muy fácil de cultivar. Soporta muy bien el frío y su floración es rápida, por lo que su cultivo no presenta problemas.

2- Mazar: esta es una variedad sumamente resinosa que fue elogiada por su calidad, increíble vigor y resistencia a climas fríos. Es un híbrido compuesto por la Skunk #1 y unos impecables genes afganos. Es amada por los fanáticos del hachís debido a su aroma a pino y limones y una increíble producción de resina. Si te gustan los viajes de total relajación, la Mazar es la ideal.

3- Moby Dick:  es un híbrido de dominancia sativa, no es muy exigente en cuidados y que puede soportar climas extremos. Te recomendamos las Moby Dick XXl auto.

4- Royal Gorilla: es una híbrida índica/sativa equilibrada al 50% que emite unos deliciosos matices terrosos y dulces, complementados a la perfección con toques de limón y pino y que son una excelente opción para ser cultivadas en invierno. 

Si van a cultivar automáticas, se pueden mantener las luces de crecimiento encendidas durante 24 horas al día, lo que ayuda a mantener las plantas calientes, en el área de cultivo, sobre todo en invierno. 

Como recomendación final, lo primero que conviene hacer para controlar estas variables, es comprar un termómetro higrómetro, preferiblemente digital y con función de memoria, que muestre los valores máximos y mínimos anteriores. 

Parece mucha información para procesar y poner en práctica, pero una vez que tenés el termómetro a mano, la teoría por sí sola se materializa y, al final, la cuestión no resulta ser tan complicada como parece. 

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