Cultivar siempre es satisfactorio, y hacerlo en exterior tiene sus ventajas. El mismo suelo donde se planta tiene microorganismos que van a alimentar la marihuana. Tus plantas posiblemente sean más grandes, ya que hay más espacio para que crezcan.

La lluvia es gratis, y un plus para el riego. La luz va a ser solar y no es necesario cambiar el ciclo. Es muy importante donde se va a plantar y tiene que ser un lugar donde la luz le de la mayor cantidad de horas posible por día. La ventilación exterior ayuda a que la humedad de la planta se mantenga estable y algunos de los insectos que están merodeando tus plantas la pueden ayudar, como la vaquilla de San Antionio. (ojo con las plagas, arañitas, gusanos y cualquier otro que sea invasivo).

Para el hemisferio sur, lo ideal sería cultivar sativas altas para exterior, que tardan más en florecer. Las automáticas también sirven pero dan menos producción. Una vez que te decidas por este tipo de cultivo, elegí una rica variedad y arranca con el proceso de germinación. Hay que tener en cuenta que hay genéticas que se potencian en exterior, por eso lo ideal es consultar con el banco de semillas a ver que variedad se adapta mejor. 

 

 

LLUVIA: AMOR Y ODIO

En los cultivos outdoor uno de los factores más beneficioso y peligrosos a la vez es la lluvia. Este fenómeno natural es clave porque significa riego gratuito pero puede generar algunos problemas en nuestros cultivos, sobretodo en la etapa de floración.

Cuando la planta está florando lo mejor es evitar que los cogollos entren en contacto con el agua. Esto puede generar hongos, que suelen aparecer cuando hay un clima húmedo. Si el cultivo recibe una lluvia seguida de mucho sol, el secado va a ser más rápido y tendremos menos probabilidades de que eso pase. 

Lo ideal es que si tus plantas iniciaron el proceso de flora, estén protegidas de la lluvia. Se pueden tapar con un plástico por arriba antes que se largue a llover. Ni bien frena la lluvia, sacalo. La ventilación es clave y no queremos generar un micro-clima propenso a hongos. Si se mojan un poco es menos grave que el contacto directo de un chaparrón. 

Las lluvias fuertes pueden provocar que se rompa alguna rama pero lejos de entrar en pánico, lo mejor es atarlas, siempre y cuando la rama no esté totalmente desprendida de la planta. Lo mejor es intentar que la rama quede extendida, como estaba antes del quiebre, y poner especial énfasis en la parte de rotura, usando cinta adhesiva (la gris de embalar sirve). 

Esperá un par de días y fijate que la rama no se haya marchitado. Para prevenir problemas más graves, es una buena idea clavar algún palo o caña como sostén para ayudar a que las ramas aguanten el peso de los cogollos.

 

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